Internacionales

Arde la calle | Alicante

Arde la calle | Alicante


Control de la Polic

Control de la Polica Local de Alicante la pasada noche del sbado.
EL MUNDO

El popular dicho cinegtico “no me gusta como caza (‘mea’ vulgarizado) la perrita”, en referencia a un futuro incierto, por desconocido, se ensancha cada da ms cuando rara vez bajo a la calle buscando aprovisionamientos, o vivificante conversacin con mi amigable y variopinto grupo cervecero. Son gente que sabe mucho de cine y algo menos de literatura que acab en pelculas.

Antes se discuta, en el sentido dialctico helenista del trmino, sobre directores, temas y estilos; ahora todo gira en torno a las distopas, definicin que no encontrarn en la RAE, pero que todo el mundo entiende, menos nuestros sesudos acadmicos todava incapaces de acuarla para el Diccionario, como la anttesis de las utopas, stas s: “Representacin imaginativa de una sociedad futura de caractersticas favorecedoras del bien humano”. O sea, ciudadanos/as vigilados, controlados y, en definitiva, fagocitados mentalmente por un Estado (Gobierno y oposicin) protectores en apariencia del bienestar comn, pero tirnicos con cualquier individualidad que se salga de la norma.

Dentro de ya mismo, si no es hoy, nos anunciarn desde el poder una reclusin obligada, colectiva e inapelable, tan claustrofbica, o probablemente ms endurecida si cupiera, respecto a la que ya vivimos en la primavera vrica. Lo malo de este triaje es que siempre la realidad supera a la ficcin, y lo que antes eran textos literarios o pelculas distpicas, ahora son noticia de apertura en todos los mass media.

Han comenzado, primer aviso, los disturbios, de momento minoritarios, en y por las grandes ciudades de la Comunidad Valenciana, Valencia, Alicante, Elche, etc., y a no tardar mucho la traca puede convertirse en polvorn excedido. Los alcaldes piden auxilio a Ximo Puig y este a Pedro Snchez para que los antidisturbios contengan a la marea gamberra que las policas locales ya no pueden sujetar. En las tertulias, periodistas y “conaiseurs” de todo pelaje terico, se escupen en la cara ideolgica al coronavirus, sin la menor deontologa ni retraimiento informativo (veraz). La calle de los embozados se ha convertido en una carrera de obstculos para evitar al otro en respectiva consideracin de presunto apestado; y ya no hablemos de los dispensarios mdicos donde nadie parece padecer de otra enfermedad que la Covid-19, aunque lleve el brazo en cabestrillo, barriga de parturienta o el baile de San Vito.

Y claro, mientras la silenciosa y disciplinada mayora contable se enclaustra en sus casas cvicamente, o solo transita del hogar al trabajo y viceversa en inmovilizacin y respeto que impone la madurez, parte de la juventud ha empezado a desbocarse. Y con ello no valen argumentos formales y fundados, sino una continua toma y daca de accin-reaccin. Acurdese el lector los motines de la Revolucin Francesa, donde el 99,9 %, no haban ledo a los enciclopedistas, si es que saban leer; o en la Revolucin de Octubre y la toma del Palacio de Invierno o, cmo no citar la Espaa de 1936?, solo a uno entre 10.000 le sonaba Bakunin, Marx o Lenin.

Obviamente una pandemia no es guerra al uso batallador, pero recordemos que al mismo tiempo que esquilmar a ms de media Europa, la peste negra del XIV provoc el injusto ajusticiamiento de decenas de miles de judos, imaginarias brujas, religiosos improductivos con Dios, y mucho enfermo de otros males o que posiblemente se hubiera curado de la peste con solo aislarlo en un lazareto.

Y en ese inicio de distopa estamos. Todo por culpa de unos polticos incapaces, mirndose el ombligo de las siglas en lugar de unirse slidamente apartidistas para encabezar la resistencia contra este invisible y deletreo genocidio. Rendirn cuentas ante la Historia, pero antes debemos pedrselas nosotros porque las revueltas ya han empezado, y de ah a la distopa, solo existe el paso que dieron las juventudes hitlerianas o camisas negras al Frer y a Mussolini. Estos de hoy no van tan uniformados, pero quiz sean ms peligrosos.

Estamos a tiempo de no convertirnos en personajes de una pelcula apocalptica. O llegaremos otra vez tarde?

Conforme a los criterios de

The Trust Project

Saber más





Source link

También pueden gustarte

Leer más