Farándula

Cine: “El diablo a todas horas”: la crítica de Sebastián Pimentel a la pelíc

Cine: “El diablo a todas horas”: la crítica de Sebastián Pimentel a la pelíc


Conforme a los criterios de

Trust Project

Saber más

Cineasta neoyorquino de ascendencia brasileña, Antonio Campos viene labrando una carrera prolífica e interesante, con un desenvolvimiento inicial en el cine independiente (“Buy it Now”, 2005; “Afterschool”, 2008) y luego en la dirección de exitosas series para la TV (“The Sinner”, 2017-2020). Con “El diablo a todas horas”, prueba su talento en una superproducción con la que Netflix apuesta por el cine de arte y prestigio.

Un dato importante es que esta es, también, la adaptación de una novela del mismo nombre de Donald Ray Pollock. Lo que es inusual, sin embargo, es que sea el mismo escritor del libro de base el que participe como la voz narrativa –en off– del film. Y, debo decir, se trata de una voz demasiado recurrente y explicativa, recurso desafortunado y que se siente como una innecesaria intromisión ‘literaria’.

La historia de Ray Pollock, en versión de Campos, sigue la estela de lo que se ha llamado “gótico americano”. Es decir, un viaje por los infiernos de los pueblos chicos de las zonas más atrasadas de EE.UU. El protagonista es Arvin (Tom Holland), muchacho arisco del sur de Ohio, que creció viendo los siniestros hechos que lo dejaron huérfano muy temprano y que está determinado a defender a su hermanastra (Eliza Scanlen).

Hay otras subtramas paralelas, como la de la pareja de asesinos en serie interpretada por Jason Clarke y Riley Kleugh, o la del pastor pervertido encarnado por un irreconocible y algo sobreactuado Robert Pattinson. Se trata de un elenco de lujo que también incluye a Bill Skarsgard, Haley Bennet y Mia Wasikowska, repartidos en pequeñas historias marcadas por el sexo, la violencia y la locura a mediados del siglo XX.

Un logro del filme es que, a pesar de estar cargado de un coctel permanente de sucesos crueles y salvajes –suicidios, ajusticiamientos, secuestros, violaciones– y personajes extremos –que no dejan de recordar que Ray Pollock es un hijo directo de “Santuario”, novela fundacional de William Faulkner–, sabe mostrar lo necesario y esquiva con acierto el espectáculo banal del morbo, del erotismo burdo o el miserabilismo.

Campos aprovecha a sus actores, filma sus raptos de dolor, rabia e ira contenida. A veces su cámara, de planos secuencias tan sutiles como económicos, destila un extraño humor negro, mezclado con un sentimiento piadoso por estas criaturas entregadas a suertes funestas, como si estuvieran condenados por la misma maldición. En eso recuerda algunas películas de los hermanos Coen (“Fargo”, 1996; “Sin lugar para los débiles”, 2007).

En efecto, las influencias de Campos, más allá de una tradición literaria que incluye a Faulkner y Cormac McCarthy, comprende a directores algo alejados del gótico sureño, pero que saben mezclar violencia y drama con un humor terrorífico, como Tarantino y, sobre todo, el Scorsese de “Buenos muchachos” (1990). Este tono también es evidente en la reciente “Tres anuncios por un crimen” (Martin McDonagh, 2017).

No obstante, a pesar de salir airoso en el objetivo de dar relieve a personajes tan delirantes –algunos, presas de un fanatismo religioso transmutado en excusa para cometer sus transgresiones–, el realizador de “Christine” (2016) no puede llegar a la altura de sus referentes. Se ha filmado con precisión, y no sin cierta belleza, la brutalidad y la locura. Aún así, “El diablo…” trata de respetar demasiado el libro que adapta, y está desbordado por el exceso de subtramas y personajes que alberga. Hubiéramos preferido una película más corta, pero más original, profunda y conmovedora.

LA FICHA:

Género: Drama, thriller.

País y año: EE.UU., 2020.

Director: Antonio Campos.

Reparto : Tom Holland, Haley Bennett, Donald Ray Pollock, Bill Skarsgaard, Kristin Griffith, Mia Wasikowska.

Calificación: ★★★.



Source link

También pueden gustarte

Leer más