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Educacin: las reformas que Espaa necesita en la Europa de la pospandemia

Educacin: las reformas que Espaa necesita en la Europa de la pospandemia


Actualizado

Los autores piden aparcar el proyecto para nueva ley educativa y piden centrarse en disear, con valenta y ambicin, las reformas estructurales que Espaa necesita en esta materia

LVARO CABALLERO EFE

El gran acuerdo de la Unin Europea, en su cumbre de Bruselas del 17 al 21 de julio, constituye una oportunidad excepcional para Espaa que no debe tirar por la borda. Si se leen con atencin sus conclusiones se descubre en ellas una enorme ambicin a la que corresponden compromisos muy exigentes tanto de la Unin en su conjunto como de los Estados miembros. Un punto esencial del Acuerdo es el A 18, que exige a los Estados miembros elaborar planes nacionales de recuperacin y resiliencia, con un programa de reformas e inversiones. El Next Generation EU va mucho ms all de reparar los daos de la pandemia y sus secuelas en la sociedad europea. Pretende un autntico relanzamiento europeo para afrontar los desafos de los nuevos tiempos.

Espaa tiene que tomarse muy en serio el “espritu” del acuerdo del 21 de julio pasado. Debe ser consciente de que es el pas que ha sido ms azotado por la pandemia con el riesgo de quedarse en el pelotn de cola entre los miembros de la Unin. Que ello suceda o no depende de nosotros, por muchos chivos expiatorios que busquemos.

El Plan Nacional de Recuperacin no puede limitarse a un reparto de los fondos europeos. Si acabara en eso, sera tanto como pegarnos un tiro en el pie. Lo esencial del plan ha de ser el programa de reformas estructurales, programa que debe ser ambicioso, coherente con los objetivos generales de la Unin y que ha de afectar a todos los sectores que presentan mayores debilidades. El plan debe convertirse en la palanca para la imprescindible modernizacin que Espaa requiere para ser competitiva en la Europa de despus de la pandemia.

La educacin tiene que ser un rea preferente en este plan de reformas. Hay un consenso generalizado sobre nuestras debilidades y carencias que no es necesario enumerar aqu. Espaa tiene el riesgo mximo de quedar descolgada del impulso que Europa plantea. La ley Cela no responde a esa necesidad. Es una ley elaborada con la finalidad de derogar la Lomce para restaurar el modelo previo a dicha ley. Se trata, por tanto, de una ley que mira al pasado y que ni siquiera atisba los desafos que ya eran patentes antes de la pandemia pero que ahora se han hecho acuciantes.

La propuesta que exponemos en este artculo obedece a nuestra conviccin de que sera irresponsable no abordar ahora las reformas de carcter estructural que nuestro sistema de educacin y formacin reclama. De conformidad con la evidencia internacional disponible y por la relevancia de su impacto sobre los resultados, habra que priorizar las cinco siguientes.

La primera es la ampliacin de nuestro concepto constitucional de “enseanza bsica” (obligatoria y gratuita) hasta los 18 aos. Este objetivo no es nuevo en Europa. Fue objeto de una recomendacin del Parlamento europeo en diciembre de 2011 y ha sido adoptado en un buen nmero de pases de la Unin. El caso ms emblemtico es el de Portugal, que lo implant en 2012 y gracias a lo cual en 2019 haba conseguido mejorar la cualificacin de sus jvenes, reducir drsticamente sus elevadas cifras de abandono educativo temprano y alcanzar el objetivo europeo del 10%.

Esta reforma exige dotar de una nueva estructura a nuestra educacin secundaria, que debera tener una etapa comn hasta los 15 aos, con una diversificacin en tres opciones: un bachillerato general, un bachillerato profesional (como en otros pases europeos) y una formacin profesional bsica, orientada al empleo. Las claves de este modelo son: la flexibilidad, sin que haya caminos cerrados, as como la combinacin de trabajo y formacin. En este ltimo sentido, se orientaron las reformas de Portugal y, de acuerdo con los datos ms recientes de la OCDE, el pas hermano quintuplica, con respecto a Espaa, el porcentaje de alumnos que se benefician de este tipo de formacin dual.

La segunda reforma se refiere al profesorado. Necesitamos un sistema que procure la seleccin de los mejores y aporte una carrera profesional que incentive la tarea docente. El modelo tpico del MIR sanitario, –de carcter nacional, adaptado a las caractersticas del mundo educativo, con dos aos de formacin de postgrado y prctica docente- constituye un sistema robusto de acceso a la profesin docente que comporta la cooperacin leal y efectiva de las tres instituciones concernidas: El Gobiernos, las comunidades autnomas y la Universidad. Ese fortalecimiento de la profesin docente ha de alcanzar, sin ningn gnero de dudas, a la direccin escolar.

La tercera reforma es la modernizacin del currculo a fin de adaptarlo a los desafos del siglo XXI. De conformidad con el consenso internacional, ello supone reforzar, adems de la imprescindible digitalizacin, los conocimientos, las habilidades y las actitudes y valores; y asegurar aprendizajes profundos mediante una reduccin de la extensin de los programas en beneficio de su dominio por todos los alumnos.

La cuarta reforma comporta incrementar, de un modo inteligente, la autonoma de los centros, sometida a una rendicin de cuentas. Se trata de implementar un esquema de geometra variable que supedite la magnitud de esa delegacin de responsabilidades a la efectividad del uso que los centros hagan de ella.

La quinta reforma estriba en implantar un sistema nacional de evaluacin, basado en criterios cientficos, que nos permita corregir los errores y aprender de la experiencia. Incluira, como herramienta fundamental, las evaluaciones nacionales de diagnstico de carcter censal, encomendadas a un Instituto Nacional de Evaluacin que tendra garantizada su independencia de actuacin.

Estamos convencidos de que, al menos con estas cinco reformas, orientadas a la mejora tanto de la calidad como de la equidad del sistema educativo, Espaa dara un formidable paso adelante hacia el logro de esos dos objetivos europeos irrenunciables: un mayor desarrollo econmico y una mayor cohesin social. Ambos objetivos estn en nuestro pas francamente amenazados por los efectos deletreos de la pandemia de la Covid-19.

No sera ms sensato y responsable -nos preguntamos con nimo constructivo- aparcar el proyecto de ley y centrarse en disear, con valenta y ambicin, las reformas estructurales que en materia educativa Espaa imperiosamente necesita?

Eugenio Nasarre Goicoechea es vicepresidente del Consejo Federal Espaol del Movimiento Europeo y Francisco Lpez Ruprez es director de la Ctedra de polticas educativas de la Universidad Camilo Jos Cela.

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