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El jefe de Policía de Carballo pide explicaciones a sus agentes por hacer cumplir la ley antiCovid

El jefe de Policía de Carballo pide explicaciones a sus agentes por hacer cumplir la ley antiCovid


Santiago
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Carballo está en el punto de mira. Después de la publicación de un vídeo que mostraba a decenas de personas en el interior de un bar el pasado domingo, bailando y consumiendo sin distancia de seguridad ni mascarilla, la polémica se ha desbocado. Ante la indignación generada por una escena que se grabó solo dos días antes de que el contador de víctimas mortales de la Covid en Galicia llegase al millar, muchos vecinos han elevado la voz para denunciar que este hecho «no es aislado». El dedo acusador señala a una Policía Local que, denuncian muchos en redes, parece mirar para otro lado. Sin embargo, un documento al que ha tenido acceso ABC demuestra que los agentes de este cuerpo ya intervinieron el pasado mes de junio en el mismo local donde este fin de semana tuvo lugar la polémica fiesta, obligando a su dueño a desmontar la terraza —llena de clientes en plena madrugada— porque estaba incumpliendo el horario permitido.

Lo llamativo del caso es que el propio jefe de la local, Roberto Mosquera, exigió a los agentes a través de la apertura de un expediente informativo que diesen explicaciones sobre dicha actuación. Escudándose en las «quejas llegadas a este Concello por parte de clientes y hosteleros de la Rúa Coruña y Hórreo por el modo de proceder», Mosquera pidió a los efectivos que estaban de turno esa noche que detallasen «si en las llamadas de los vecinos se quejaron de algún local en concreto», «cuáles fueron los hechos que motivaron la decisión de retirar la totalidad de las mesas y sillas de la calle», «quién dio la orden» y «si hubo más establecimientos» a los que se les hubiese obligado también a levantar el mobiliario. La respuesta por parte de los agentes involucrados fue irreprochable: porque la terraza estaba incumpliendo el horario permitido. Pero pese a todo, una semana después la película se volvió a repetir. Un nuevo grupo de efectivos obligaron a cerrar unas terrazas abarrotadas más allá del horario establecido, y el jefe de Policía volvió a pedir explicaciones por escrito sobre el motivo de la actuación, de nuevo puesta en tela de juicio.

Uno de los bares sancionados en junio fue el «Oito», el mismo local donde el domingo se grabó el vídeo que sacó a la luz el flagrante incumplimiento de la normativa antiCovid. Sobre lo ocurrido, su propietario explicó que se trató de una suerte de trampa, que fue algo organizado y que después de ver a dos parejas bailando él mismo las obligó a sentarse. Contra su palabra, numerosos vídeos publicados en directo en las redes sociales esa misma noche que, desde otras perspectivas, muestran el local lleno y con clientes sin mascarilla ni distancia a lo largo de, al menos, una hora. En alguno de ellos incluso se ve a un hombre bailando abrazado a una joven, con la mascarilla puesta en la cabeza, a modo de sombrero.

Por lo de pronto, la gerencia del «Oito» está siendo investigada por unos hechos que los mismos vecinos de la calle denunciaron en el momento sin que la Policía Local respondiese a su demanda. La versión del Concello explica que la única patrulla estaba atendiendo otra incidencia y que cuando llegaron al establecimiento en cuestión la situación ya estaba controlada.

«No somos policías»

Sabedores de la repercusión que la escena tuvo a lo largo y ancho del país, la Asociación de Hosteleros de Carballo emitió un comunicado en el que piden la colaboración de los vecinos arguyendo que ellos «no son policías». «Queremos mostrar nuestra indignación ante unos hechos que nos parecen deplorables» por lo que «hacemos un llamamiento a todos los usuarios de la hostelería carballesa para evitar que estos actos se repitan». «La mayoría de los locales queremos cumplir las normas» indica el escrito.

Entre tanto, las redes se llenaron de mensajes de vecinos lamentando la imagen que se estaba dando de su pueblo y poniendo sobre la mesa determinados «privilegios». «El problema es que no fue solo ese día, esto es algo habitual», una «feria a reventar» manifestó un vecino del municipio, encargado además de la limpieza de las calles. «Los clientes están la mayoría de pie sin cumplir distancias ni cumplir nada, y de las mascarillas mejor no comentarlo», explica este trabajador, que no duda en señalar a quienes respetan la normativa, y a quienes no. Carballo es uno de los municipios gallegos que se encuentra en alerta roja por sumar más de 42 nuevos casos en los últimos 14 días.

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