Internacionales

El rdago de Casado a Vox

El rdago de Casado a Vox


El lder del PP se reafirm como alternativa responsable al sanchismo

JOS LUIS ROCA

Inmersa en la segunda ola de la pandemia, vctima de la incompetencia y el sectarismo de su Gobierno, vigilada con preocupacin desde Europa, Espaa pareca condenada a languidecer en la crisis sanitaria, la polarizacin poltica y la debacle econmica. En este contexto, la mocin de censura contra Snchez que ayer solo logr sumar los votos de Vox tena un objetivo oficial y otro inconfesado. El primero consista en reprochar a Snchez su catastrfica gestin y su deriva autoritaria, y en ese s

entido la censura no poda resultar ms pertinente

. El segundo persegua debilitar al PP en beneficio del candidato de Vox. Ambos propsitos han fracasado, pero de ese fracaso de Abascal emerge, con ms claridad que nunca,

un lder de la oposicin: Casado.

El lder de Vox, tercera fuerza del Congreso, desaprovech la oportunidad de ofrecer a los espaoles un programa realizable y deseable de gobierno.

Su incomprensible ataque a la Unin Europea le inhabilita

como presidente de la cuarta economa del euro. Todos los ciudadanos preocupados por la vocacin desptica de Snchez respiraron aliviados al ver que precisamente las instituciones europeas censuraban la cacicada unilateral mediante la cual Snchez e Iglesias pretendan liquidar la independencia del Poder Judicial. Y esos mismos ciudadanos conocen la importancia estratgica de los fondos europeos para paliar el desastre econmico que se avecina. Nadie entiende que Abascal compare a la UE con la Unin Sovitica o el nazismo; solo este delirio justificara la oposicin del PP a su candidatura.
Todas las miradas estaban fijas en Casado, incluyendo la de Merkel. Ninguna posicin era cmoda para l. Y en ese trance eligi la va ms difcil y por ello ms valiente: sealar

la diferencia vital entre un partido de gobierno de centroderecha europesta y una fuerza populista de inspiracin trumpista y vocacin antieuropea

. Hasta la fecha, Casado haba respondido con silencio a las provocaciones y ataques de Vox, que caricaturizaban al PP como la derechita cobarde. Pero no es el constitucionalista el que debe avergonzarse de defender la tercera Espaa -la de todos-, sino el radical de uno y otro polo el que debe reconocer su participacin en la pinza cainita que entrampa el futuro de Espaa.
No cabe ocultar el riesgo de la decisin, pues Snchez y sus aliados presionarn ahora al PP para minar su poder territorial. Pero

Snchez sale de esta mocin retratado en un documento con sus socios antisistema

para los restos: no tiene autoridad ya para reclamar moderacin a Casado. Por lo dems, el PP se apoya en Vox, pero no comparte gobiernos con l. Sera Abascal quien tendra que explicar a sus votantes la hipottica censura en comunidades y ayuntamientos.
Hay algo de rdago a Vox en la apuesta de Casado por los principios de la mejor tradicin liberal conservadora, que no coincide con un trumpismo a la espaola. Pero ms all de las consecuencias,

Casado se reafirm como alternativa responsable al sanchismo

. Con brillantez se zaf de la celada tendida por Abascal y actualiz el proyecto sugestivo de vida en comn encarnado por la democracia del 78. Esa que erosiona un presidente desenmascarado por Europa al que se le acaban las coartadas.

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