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El renacer de la radionovela en tiempos de pandemia

El renacer de la radionovela en tiempos de pandemia


Pueden ser mil rostros, mil casas, mil esposos o esposas. Pero es una sola voz. Una. Y también es una emergencia, una sola. Todo ocurre tan rápido, todo es tan intenso. Y estamos allí, en el medio, como un espía translúcido. No nos pueden escuchar, pero nosotros lo escuchamos todo. “El corazón” es una producción que, en palabras de una de sus creadoras, Cinthya Delgado, bien podría ser la nieta de la radionovela.

Durante las primeras décadas del siglo pasado, la radionovela ocupaba un lugar privilegiado entre las actividades recreativas. Las familias se reunían a escuchar y a imaginar. Historias de amor, de traición, aventuras con héroes, celos y esperanza eran narradas a través de las ondas radiales. Luego, la aparición de la televisión hizo que la radionovela pasara a un segundo plano hasta el punto que se dejaron de producir. La imagen de la pantalla chica atentaba contra la imaginación. Ya no eran mil rostros, mil casas o mil personajes. Ahora la imagen dictaba lo que el público debía ver y escuchar.

Salvador del Solar interpreta a un hombre que sufre un ataque cardiaco frente a su esposa embarazada. (Foto: Archivo El Comercio)

Salvador del Solar interpreta a un hombre que sufre un ataque cardiaco frente a su esposa embarazada. (Foto: Archivo El Comercio)

Pero, recientemente, la era digital está resucitando al género que nació en la radio. “Corazón” es una autoficción, una historia real con pinceladas de ficción, que cuenta la historia de un hombre que sufre un ataque cardíaco frente a su esposa embarazada. La puesta en escena es una web, donde es posible conocer la historia desde diferentes versiones de acuerdo con el personaje que se elija. No hay un orden, no hay una sola forma de escuchar. Todo lo que hay es mucha emoción, mucha entrega y mucha imaginación.

Cinthya Delgado y Gonzalo Figari son las personas que querían que esta historia fuera producida y contada en una casa, donde el público iba a poder entrar a diferentes habitaciones y experimentar frente a frente. Pero llegó la pandemia. “Muchos actores, muchos artistas se han quedado detenidos, pero nosotros quisimos seguir en movimiento. Primero pensamos que podríamos adaptarlo a un formato virtual, pero no nos convenció. Así que llegamos a la idea de que la inmersión sonora era la mejor alternativa”, explica Figari.

“Creo que la radionovela es un abuelo de lo que hemos hecho en “El corazón”. No hay diálogos. Ni capítulo. Pero esta idea de sentarte con tiempo a escuchar una historia, a imaginarte a los personajes, imaginar la situación con solo estimulación sonora, tiene un referente anterior en la radionovela, sin duda”, comenta Delgado, quien el año pasado presentó en Lima “Una pequeña guerra de independencia”, obra teatral protagonizada por Pold Gastello.

Ficciones sonoras

La radionovela se ha reinventado en producciones que aprovechan el auge del podcast. Por ejemplo, la Radio Nacional de España ha producido programas digitales llamados “Ficción sonora”, algunas historias que pueden escucharse son “Blade runner”, “Psicosis” y “El Quijote”. En Estados Unidos, “Serial”, una historia sobre la investigación de un crimen ha superado los 200 millones de descargas en todo el mundo.

En Colombia surgió en marzo, “Yo confieso”, una radionovela en palabras del periodista Libanel Marulanda, se trata de una “irrupción digital de nuevo cuño, cuyo primer capítulo “Hágase tu voluntad” ya comenzó a contagiar los oídos abiertos del mundo del arte a través de las redes”.

Pero no solo aspectos tecnológicos como descargas, archivos y métricas digitales acompañan el nuevo auge de las radionovelas. Los temas de coyuntura, las preocupaciones de las nuevas generaciones, los temas de agenda de la nueva forma de ver el mundo están presentes. En el país cafetero también apareció “Lazos invisibles”, que cuenta una historia basada en la búsqueda de la igualdad de derechos de hombres y mujeres. La producción cuestiona la normalización de la violencia de género.

Nuevas maneras

La tecnología que sirve para revitalizar un género antiguo no solo ayuda a acercar las historias sonoras a un nuevo público. También a medir su alcance con mayor precisión. Gonzalo Figari asegura que se puede medir la cantidad de personas que escuchan y si lo han hecho una o dos o tres veces. También es posible conocer desde qué país o ciudad del mundo se han conectado o si lo hicieron desde sus teléfonos o desde una computadora gracias a Google Analitics.

“Durante los cinco primeros días que estuvo disponible “El corazón” vimos que se habían conectado cerca de 5.000 personas, que se registraron más de 6.500 reproducciones y que la mayoría escuchaba desde sus teléfonos”, asegura antes de advertir que el alcance ha sido completamente orgánico, ya que la mayor promoción fue pegar algunos posters en algunas calles de Madrid.

“Yo he trabajado en radio 4 años y Gonzalo también lo ha hecho, así que conocemos el poder de cuando uno oye. Es por eso que este formato me encanta. Yo repetiría producciones así. Pero la idea es probar otras cosas también”, indica Delgado.

De acuerdo a Figari, la radio permite realizar las superproducciones más costosas porque todo ocurre en la cabeza del público, del oyente, del que lo imagina, del que empieza a sentir estimulado por una voz, por un sonido. “A veces cuando tienes toda la libertad no sabes cómo hacer las cosas, por dónde empezar. Pero cuando tienes un límite, como con la radio, la creatividad se nutre y salen cosas increíbles”, sentencia.

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