Política

Industria alimentaria | ¿Cámaras de videovigilancia para asegurar el bienestar animal en mataderos? – El Salto


La ONG Equalia publicó imágenes de un matadero de Valmojado, en la provincia de Toledo, que evidencian, según la organización, “la necesidad, una vez más, de implantar cámaras de videovigilancia en todos los mataderos”.

En el vídeo, se observan corderos golpeados y pateados, o cabras y corderos enfermos forzados a caminar hacia la línea de sacrificio. Además, uno de los trabajadores orina repetidas veces en los corrales donde los animales son alojados.

Desde Equalia también muestran preocupación respecto al “incumplimiento de la normativa de seguridad alimentaria e higiene, cuando los operarios, fuera de su horario laboral, introducen un grupo de más de medio centenar de corderos sin identificar, colocándoles los crotales dentro ya del mismo corral”. Al no estar identificados, explican desde la ONG, se pierde la trazabilidad del animal, lo cual puede suponer un problema de salud pública.

La AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentación y Nutrición), organismo perteneciente al Ministerio de Consumo, está trabajando en el proyecto de real decreto “por el que se establecen medidas para el control del bienestar animal en los mataderos mediante la instalación de sistemas de videovigilancia”, a raíz de una campaña de Equalia de instalación por ley de cámaras de videovigilancia en todos los mataderos, “como herramienta de apoyo al trabajo veterinario, para garantizar el cumplimiento de los estándares de bienestar animal y seguridad alimentaria”.

En el borrador del proyecto explican como motivación que “el bienestar animal es una cuestión de creciente interés público que influye en la actitud de la población a la hora de elegir los productos que consume”. Por otro lado, justifican su propuesta con mejoras en la calidad y en la seguridad laboral: “la mejora de la protección de los animales en el momento del sacrificio contribuye a mejorar la calidad de la carne y tiene un efecto positivo indirecto en la seguridad laboral en los mataderos”.

El reglamento europeo relativo a la protección de los animales en el momento de la matanza afirma que “el sacrificio y las operaciones que se efectúan en los mataderos pueden provocar dolor, angustia, miedo u otras formas de sufrimiento a los animales, incluso en las mejores condiciones técnicas disponibles”.

Por ello, establecen que “los operadores de los mataderos o cualquier persona implicada en el sacrificio de animales deben adoptar las medidas necesarias para evitar el dolor y reducir al mínimo la angustia y el sufrimiento de los animales durante los procesos de sacrificio, teniendo en cuenta las buenas prácticas en ese ámbito y los métodos autorizados con arreglo al Reglamento”.

Para AESAN, la instalación de los sistemas de videovigilancia sería “una herramienta obligatoria para los operadores y servir de ayuda a las autoridades competentes, para garantizar el cumplimiento de la normativa de bienestar animal”.

¿Son las videocámaras la solución al maltrato animal?

Hay activistas por los derechos de los animales que plantean dudas sobre esta medida. Aitor Garmendia es un fotoperiodista que se dedica a obtener imágenes de mataderos y otras instalaciones de la industria cárnica para la reflexión y el debate sobre el especismo, en su proyecto de investigación Tras los Muros.

Garmendia declara que “las cámaras de video vigilancia en mataderos tendrían sentido si lo que se pretende impedir es que los animales sufran violencia y maltrato. Pero no van a poder a impedir esto, puesto que la ley de bienestar animal ampara todo un abanico de prácticas que dañan y maltratan a los animales”. 

Por otra parte, para el fotoperiodista “las cámaras pueden acabar sirviendo como herramienta de propaganda de las corporaciones cárnicas. Al disponer de cámaras se está diciendo al consumidor que los animales de donde proviene su carne han sido bien tratados cuando la realidad es otra muy diferente”. Quizá por esto, la propuesta de AESAN ha recibido apoyos, según manifiesta Equalia, de diversos grupos de interés, sin ir más lejos también la industria cárnica de la mano de ANICE (Asociación Nacional de Industrias de la Carne en España).

Para Garmendia, la medida de las videocámaras tampoco es útil para que la sociedad haga efectivo su derecho de acceso a la información, “puesto que solo van a poder acceder a estas imágenes los servicios veterinarios oficiales o los propietarios de los mataderos”, y matiza: “es decir, que va a quedar en manos de las personas que suelen mirar hacia otro lado cuando se incumple la ley de bienestar animal”.



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