Economía

Kilo de carne molida cuesta 14 veces más que al inicio de la pandemia

Kilo de carne molida cuesta 14 veces más que al inicio de la pandemia


La inflación no se confinó durante la pandemia. A veces de forma más acelerada o más lenta, la escalada de precios no se detuvo en los casi nueve meses que han pasado desde que se decretó el estado de Alarma Nacional en Venezuela.

Antes de la llegada del COVID-19, en el mes de febrero, la inflación se ubicó en 22,4% según calculó la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional. En ese entonces el Índice Nacional de Precios al Consumidor (Inpc) anual estaba en 3.276%.

En octubre, la inflación mensual pasó a 23,80% y la interanual a 3.332%. El número es mucho menor al registrado en todo el 2019 (7.374,4%) y 2018 (1.700.000%); sin embargo, continúa en la senda de la hiperinflación. El precio de los alimentos en el mercado Guaicaipuro es reflejo de esta realidad.

Por ejemplo, según el monitoreo de precios de Efecto Cocuyo, el pasado jueves 26 de noviembre, un kilo de carne molida costaba 2.980.000 bolívares, mientras que el jueves 12 de marzo, justo antes de que se anunciara la detección de dos casos de COVID-19, un kilo de la proteína estaba en 220.000 bolívares. Es decir, en poco menos de nueve meses un kilo de carne molida cuesta casi 14 veces más que al inicio de la pandemia, lo que implica un aumento del 1.255%.

En apenas un mes, del 12 de marzo al 15 de abril, el precio del alimento subió 124%; en tres meses, hasta el 18 de junio, aumentó 255%; al 17 de septiembre se quintuplicó su valor con respecto al precio que marcaba en marzo.

El impacto del dólar

El precio del kilo de queso blanco duro aumentó durante la coyuntura, aunque un poco más lento. Hasta el pasado jueves, un kilo costaba 2.890.000 bolívares, 728 % más que al inicio de la pandemia: 379.000 bolívares. Es decir, con lo que este mes de noviembre se puede comprar un kilo de queso, hace poco menos de nueve meses se podían pagar ocho kilos.

Las verduras no se salvaron del paso de la inflación. Un incremento similar al del queso blanco duro se pudo observar en el tomate. Ocho kilos y medio de tomate se podían comprar con lo que cuesta un kilo este mes de noviembre. El 12 de marzo, un kilo costaba 140.000 bolívares. Poco menos de nueve meses después, un kilo cuesta 1.200.000 bolívares.

En la última quincena, el precio de los alimentos ha subido de forma más rápida, lo que coincide con el acelerado incremento del precio del dólar. Hasta el 12 de noviembre, el valor de parte de los alimentos que forman parte de la lista de compras de la familia Quiroz (referencia para Efecto Cocuyo desde hace cinco años) se mantuvo estable, sobre todo en el caso de las verduras. Según lo observado en el monitoreo de precios, los alimentos comenzaron a subir a partir del 19 de noviembre.

El pasado 11 de noviembre, el dólar paralelo superó la barrera de los 600.000 bolívares de acuerdo con la cuenta Instagram Monitor Dólar (@EnParaleloVzla), una semana después subió otros 100.000 bolívares para llegar a los 700.000 el 18 de noviembre. En 48 horas, la divisa llegó a los 800.000 bolívares; el 26 de noviembre superó el millón de bolívares.

El economista Asdrúbal Oliveros advirtió el 19 de noviembre que el precio del dólar continuaría en ascenso hasta que se corrijan los desequilibrios de la economía venezolana. Entre las causas del ascenso está la caída de los ingresos por exportaciones de petróleo, la hiperinflación y la mayor demanda de dólares.





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