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la flexibilidad derriba las nuevas fronteras

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Madrid
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Las medidas adoptadas para contener la propagación del coronavirus han supuesto un revés para los alumnos que este año se encontraban cursando algún posgrado en un país extranjero. Lejos de sus casas, con la enseñanza presencial totalmente suspendida, sin saber cuándo y cómo podrían volver a sus lugares de origen… la crisis sanitaria ha dado un vuelco inesperado a sus estancias internacionales aunque, gracias a las clases y los exámenes 100% online, hayan podido completar las titulaciones que habían elegido.

Ahora que lo peor ha pasado y el brote parece estar más controlado, las instituciones académicas piensan ya en el curso que viene, con la mirada puesta en que la incertidumbre que plantea la pandemia afecte lo menos posible a la movilidad internacional. Durante el periodo 2018-2019, con datos aún provisionales, las universidades españolas registraron 214.528 matriculaciones en máster, de las cuales 47.667 (el 22,2% del total) correspondieron a estudiantes de nacionalidad no española.

De cara al próximo curso, los centros educativos consultados tienen buenas perspectivas y coinciden en que el Covid-19 tendrá un impacto nulo o limitado en las matriculaciones de alumnos extranjeros en la oferta de posgrado. En la Universidad Complutense, la mayor presencial de España en número de alumnos, descartan caídas bruscas en las matriculaciones. «Con las cifras que manejamos hasta ahora tenemos un optimismo moderado porque la bajada no ha sido muy significativa e incluso confiamos en que haya una recuperación tardía para algunas cifras. Hay que tener en cuenta que la reducción del número de alumnos extranjeros también se debe a que facultades como la de enfermería u odontología han renunciado a aceptar estudiantes internacionales el próximo curso porque no pueden garantizar el acceso a las aulas», afirma Dámaso López, vicerrector de Relaciones Internacionales de la UCM.

Desde Esade aseguran que, aunque es difícil hacer una previsión a estas alturas, puesto que todavía hay diferentes incertidumbres encima de la mesa, el efecto del coronavirus no ha mermado el número de estudiantes internacionales que recibirán en sus aulas el curso 2020-2021. «Tenemos una demanda de interés superior al año anterior en prácticamente todo el portafolio de programas de Esade Business School y Law School», asegura Cristina Olabarria, directora de admisiones de la institución. Lo mismo ocurre en IE University. «No hemos notado diferencias significativas en cuanto al número de alumnos internacionales previsto para el próximo curso académico. De hecho, nuestra universidad está por encima de las previsiones y de los datos del año anterior en cuanto a alumnos de grado y posgrado», indica Salvador Carmona, rector de la institución.

Adaptados a los alumnos

En el Full Time MBA del IESE, que se realiza de forma presencial en el campus de Barcelona, el 85% del alumnado es internacional y el porcentaje se mantendrá a pesar de la coyuntura causada por el virus. «Ya tenemos los números y la composición será como otros años en cuanto a internacionalidad, tenemos personas de unos 55 países, como siempre», sostiene Marc Badía, director del programa. Reconoce que al principio, en mayo, existía cierta incertidumbre entre los potenciales alumnos por las dificultades para conseguir que el visado estuviese a tiempo. «Ofrecimos la posibilidad de poder empezar en enero. Ya veremos si sale o no esta opción, es en función de lo que ocurra, pero muchas embajadas han ido abriendo y, de momento, este tema pinta muy bien», explica.

En cualquier caso, defiende que la clave en un momento como el actual pasa por la flexibilidad: «Nos hemos adaptado bastante a los alumnos. Si alguien se retrasa un par de semanas y no puede llegar a primeros de octubre para las clases presenciales, empezaremos con un modelo híbrido donde los alumnos que quieran seguir las clases virtualmente puedan hacerlo hasta que se reincorporen. Lo que nos ha enseñado todo esto es que hay que ser flexible para acomodarnos a todo tipo de situaciones».

Las instituciones académicas trabajan ya en ofrecer soluciones a los alumnos extranjeros. El grupo educativo CEU, por ejemplo, que tiene en torno a un 25% de alumnado internacional, se ha adaptado abriéndose a un modelo de movilidad adaptada o «blended mobility», basado en la «internacionalización en casa», a través del aprendizaje online en el primer semestre, para los alumnos que no puedan venir a España, y presencial en una fase posterior. Ainhoa Uribe, vicerrectora adjunta de Internacionalización de la Universidad CEU San Pablo, señala que, a nivel global, no han percibido una incidencia del Covid-19 en las preadmisiones y reservas ya que han apostado por «una estrategia clara de flexibilidad y adaptación al alumno internacional, tanto de grado como de posgrado, para que no pierda el curso si tiene dificultades para venir a estudiar a España en otoño de 2020».

Así, destaca que incorporarán en septiembre en sus centros un nuevo modelo de aula, HyperFlex, «un aula híbrida, equipada con micrófonos, cámaras y pizarras digitales, que permite integrar a los alumnos presenciales y no presenciales mediante la plataforma digital Blackboard, desarrollando un sistema de aprendizaje colaborativo e interactivo, en el que todos interactúan como si compartieran el aula conjuntamente». Los centros se blindan por si las clases presenciales tuvieran que ser interrumpidas de nuevo. Carmona, rector de IE University, recuerda que «hemos rediseñado todos los cursos con nuevas metodologías, contenidos y materiales académicos para adaptarlos al nuevo modelo de educación líquida. Nuestra institución trabaja, además, para rediseñar las instalaciones y dotar las aulas con soluciones tecnológicas para potenciar la interacción».

Lecciones aprendidas

Si bien es cierto que la mayoría de universidades y escuelas de negocios ya estaban impulsando la transformación digital, la pandemia ha acelerado todo y les ha dado un plus de experiencia por si se produce un rebrote.

«Tal y como hicimos en marzo, tenemos capacidad para moverlo todo al formato virtual inmediatamente», apunta Badía (IESE). López, de la UCM, pone en valor el esfuerzo realizado, que ahora les permitirá afrontar el futuro desde una posición más fuerte. «Sería muy injusto no decir que la universidad ha estado a la altura de lo que se demandaba de ella y ha sabido responder a las necesidades de alumnos y de profesores». La movilidad internacional de estudiantes despegará el próximo curso pese a las turbulencias del Covid-19, pero algo habrá cambiado definitivamente. La transformación digital ha venido para quedarse y no hay marcha atrás.



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