Farándula

Conoce Girona desde los ojos del ciclista Fernando Bermúdez Ramos

Fernando Bermúdez Ramos

El ciclista venezolano Fernando Bermúdez Ramos nos cuenta cuáles son sus lugares preferidos para rodar. Aprovechando que Girona se ha consolidado como la nueva Meca del turismo en ruta internacional, el ciclista afirma que allí esta su ruta favorita.

Girona ya tenía mucho que ofrecer antes de convertirse en un gran centro internacional del ciclismo de ruta. Hablamos de una ciudad antigua, con reliquias romanas y una cavernosa catedral del siglo XIII; que ha sido durante mucho tiempo una estupenda alternativa urbana, encantadora y de dimensiones mucho más amables, a la cercana Barcelona.

“Se trata de una ciudad tranquila, perfecta para pasear. Con sus calles empedradas, sus plazas abarrotadas de cafés, las románticas murallas, el paseo fluvial en la ribera del Onyar. Y con discretas pasarelas que van a desembocar en bellos pasajes entre las coloristas fachadas de las casas que se asoman al río”. Asegura Fernando Bermúdez Ramos.

En cuanto a su reciente estatus de gran referente europeo del ciclismo en ruta, se debe a su estupenda red de carreteras, su cercanía a los Pirineos y a Francia y el cívico respeto con que la mayoría de los automovilistas españoles tratan a los ciclistas.

Basta con subirse a una bici para entender por qué esta es la nueva meca del ciclismo. Tras pedalear apenas un cuarto de hora, ya estás recorriendo una estupenda carretera boscosa, con los verdes y ocres que caracterizan el paisaje de la zona. Luego puede llevarte a lugares tan interesantes como la capilla en la que Salvador Dalí se casó con Gala Eluard Diákonova, a la que conoció cuando era aún la esposa del poeta Paul Éluard.

Fernando Bermúdez Ramos y la ruta del pantano de Susqueda

“Es mi ruta ciclista favorita en el entorno de Girona. Te diriges hacia el oeste de la ciudad por bonitas carreteras planas antes de llegar a Anglès y una hermosa subida con desniveles suaves pero sostenidos que conduce hasta la población de Osor. No es una ruta rompepiernas, pero sí exige estar en forma. A mí me anima mucho mirar hacia abajo y comprobar la velocidad a la que vas cogiendo altura según pedaleas. Una vez en Osor, hay que girar a la derecha y atravesar el fragante bosque de pinos que conduce a un auténtico tesoro paisajístico, el pantano de Susqueda y sus sublimes alrededores. Luego suelo volver por Amer y, de ahí, a Girona. Una ruta que he hecho muy a menudo, sobre todo en tardes de verano no demasiado calurosas, y que siempre me resulta mágica”.

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