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Las cuatro cicatrices sin cerrar de Europa

Las cuatro cicatrices sin cerrar de Europa


Mientras los problemas crecen en nuestro continente, resurge la tensión entre China y Taiwan y se abre una brecha social por el uso de la mascarilla

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
POOL

CUÁNDO. Esta semana. DÓNDE. UE. QUÉ. Londres se mostró dispuesta a romper el pacto del Brexit, el campo de Moria ardió, una líder opositora bielorrusa fue secuestrada y el coronavirus sigue golpeando.

Europa está abierta en canal. Los acontecimientos le sacuden de uno y otro frente, las heridas que esperaba que cicatrizaran siguen abiertas e incluso han empezado a supurar. El inicio del curso se le ha atragantado a nuestro continente, ya sea por el noroeste, con Reino Unido y el indigesto Brexit; el este, por la preocupación con Bielorrusia; el sur, tras el incendio del campo de refugiados de Moria (Lesbos); y por todos sus puntos cardinales, con el infatigable y omnipresente coronavirus.

Esta semana ha sido un claro ejemplo de que la UE se encuentra atrapada en una enquistada encrucijada. Sólo su férrea voluntad de seguir adelante con el sueño europeo de un club de países que exalta la democracia, la libertad y la igualdad entre sus miembros puede salvarla. Pero la realidad es ardua. Ahí tenemos, por ejemplo, a un Boris Johnson que le dice a la cara a la formal Bruselas que ahora quiere incumplir un pacto que él mismo firmó, o aparecen los miles de refugiados a quienes la UE ha ido bloqueando sus vías de entrada al continente con soluciones-parche a gritarle que no pueden más, quemando el campo de refugiados más grande de Grecia, aquel donde (mal)vivían.

Y el sutil Este… En concreto, la delicada relación con Rusia y los últimos acontecimientos en Minsk. Hasta Angela Merkel ha hecho público su hartazgo con el Kremlin. Alemania, el país “que siempre busca consenso con Moscú”, como bien recordaba estos días en Madrid Iratxe García, presidenta del Grupo Socialista en la Eurocámara.

Todo ello, bajo la amenaza sanitaria del coronavirus, siendo conscientes en Bruselas de que no se puede repetir la imagen que tanto deterioró a la UE: cuando cada país se cerró en banda con sus contados respiradores y mascarillas e hizo caso omiso de lo que le ocurría al vecino, eludiendo la solidaridad, ésa que también forma parte de los valores del imprescindible sueño europeo.

La presidenta de Taiwan, Tsai Ing-wen.
La presidenta de Taiwan, Tsai Ing-wen.AFP

CHINA-TAIWAN, LA RIVALIDAD QUE SALVÓ A LA ISLA

CUÁNDO. Desde finales del pasado año a la actualidad. DÓNDE. Taiwan. QUÉ. El coronavirus apenas ha afectado a Taipei, que no puede sin embargo relajarse por su eterna pugna con Pekín.

China versus Taiwan. El gigante continental frente a la resiliente isla. La clásica contienda asiática ha vuelto a enconarse en las últimas jornadas tras denunciar el Ministerio de Defensa taiwanés que aviones de caza chinos habían sobrevolado su espacio aéreo. La presidenta Tsai Ing-wen volvió a dejar claro a los ciudadanos que la reeligieron en enero para plantar cara a Pekín que se mantendrá firme ante cualquier provocación procedente de Xi Jinping.

Taiwan puede centrar toda su atención en los peligrosos juegos militares que la rodean, ya que el coronavirus que afecta al planeta entero no le ha hecho apenas mella.

Una combinación de factores ha situado a Taiwan en una envidiosa situación en plena pandemia: el uso de la tecnología con el timón de rumbo acertado de su ministra Digital y ex hacker Audrey Tang; la lección aprendida de un virus anterior, el SARS, donde sí tuvieron entonces muchas víctimas mortales que lamentar; la casualidad del uso común de mascarillas entre la población por la contaminación; y la desconfianza absoluta en China. Esto es, cuando Pekín minimizaba a la comunidad internacional lo que se gestaba en Wuhan, Taipei cerró fronteras y se puso en alerta. Una autodefensa que le ha proporcionado un valioso salvavidas anti-Covid.

Una británica con mascarilla.
Una británica con mascarilla.REUTERS

CISMA SOCIAL:IRA DETRÁS DE LA MASCARILLA

CUÁNDO. El viernes. DÓNDE. Reino Unido. QUÉ. Un sondeo mostraba la animadversión entre los que utilizan, y los que no, la mascarilla. Un fleco más en el debate sobre cuándo taparse boca y nariz.

El uso de la mascarilla está provocando una fractura social con múltiples vertientes. Más allá del debate sobre la obligación de utilizarla en ciertos lugares o situaciones que para muchos ciudadanos coarta su libertad individual, existe el choque entre aquellos que la utilizan y los que no. Así está aconteciendo, por ejemplo, en Reino Unido, donde una encuesta del grupo Demos refleja que el 58% de los ciudadanos que llevan mascarilla confiesan que tienen una actitud “muy negativa” hacia los que hacen caso omiso de ella. Según el sondeo británico, esta animosidad creada por las diferentes respuestas a la pandemia está causando una brecha en la sociedad más profunda que el Brexit.

En países como Estados Unidos, llevar tapada la boca y la nariz te convierte directamente en simpatizante de una u otra formación política: demócrata, si optas por ser un fiel enmascarado; republicano, si dejas la mascarilla en tu casa o rancho.

LO QUE ESTÁ POR VENIR

La semana próxima se presenta interesante con una agenda ya muy cargada antes de comenzar. Proseguirán las negociaciones entre Londres y Bruselas, mientras Johnson lleva a Westminster la polémica ley que puede hacer saltar por los aires el acuerdo del Brexit;el líder bielorruso, Alexander Lukashenko, visitará a Vladimir Putin;el Partido Liberal Demócrata japonés elegirá al sucesor de Shinzo Abe, convirtiéndose en el nuevo primer ministro; y el Parlamento Europeo celebrará su Debate del Estado de la Unión.

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