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Liga Santander: Carrasco rompe una dcada de maldicin contra el Barcelona | LaLiga Santander 2020

Liga Santander: Carrasco rompe una dcada de maldicin contra el Barcelona | LaLiga Santander 2020


Actualizado

Un gol del belga, tras un clamoroso fallo de Ter Stegen, otorga el triunfo ante un rival gris, al que no venca desde hace una dcada (1-0).

Carrasco, con Ter Stegen, en la acci

Carrasco, con Ter Stegen, en la accin del gol del Atltico.
GABRIEL BOUYS AFP

Aquella noche de San Valentn haca fro. Puede que tanto como en esta. Aquella noche, la grada del Vicente Caldern echaba fuego. En esta, la del Metropolitano, mirada de hielo, aguardaba desnuda y en silencio. Porque de aquella ltima vez, con desquites en Europa, s, y algn arrumaco como el del clebre cabezazo de Diego Godn, en el Camp Nou, que nada tuvo que envidiar a una victoria, s, haca ya una dcada. [Narracin y estadsticas (1-0)]

El clebre tango de Gardel dice que 20 aos no es nada, pero 10 s que lo han sido. Con la frente marchita celebr Diego Simeone, al fin, su primera muesca liguera frente a Leo Messi, el nico superviviente de aquella ltima afrenta rojiblanca frente al entonces equipo de Pep Guardiola, que ahora camina en modo crepsculo sobre el verde. No hay mejor forma de seguir creciendo que ir echando abajo maleficios y complejos. Y el Atltico acab con uno bien gordo, que, adems, duraba demasiado. Le bast un precioso zarpazo de Yannick Carrasco, que ser recordado durante bastante tiempo. Tal vez sea la mejor plataforma de despegue para un equipo, el del Cholo, que ha perdido miedo de cruzar la mirada con nadie. Mucho menos con este Bara vulgar.

Porque cuando la arena del reloj que invitaba al descanso estaba a punto de agotarse, entre el sobeteo, a veces montono, del baln por parte del Bara. Y en esas, se sac Hermoso un quiebro del sombrero, Piqu no acert a despejar, Correa tir de periscopio y Carrasco, al galope y a campo abierto, se encontr a Ter Stegen fuera de su rea, le regal un tnel para driblarle, y empez a dibujar algo diferente a lo habitual. Patin ah el meta alemn, cuyas manos, no hay que olvidarlo, evitaran algn disgusto ms. En esa carrera del belga, en ese regate, en ese disparo lejano se zanjaron un buen puado de asuntos que el Atltico de Simeone tena pendientes desde haca demasiado.

El aviso de Llorente

Aunque quien anduvo ms despierto que el resto fue Griezmann. El francs, en medio de aquel escenario desnudo donde un da fue el rey, choc la mirada con Oblak en el amanecer de una fra noche. Madrug para acelerar el pulso a su ex compaeros, pero su remate, con Gimnez a un palmo, se desliz por encima del larguero. La idea haba salido de su compatriota Dembl, quien invent por la banda derecha buena parte de los mejores argumentos de su equipo. Incluso oblig a Carrasco a convertirse en una suerte de carrilero para taponar el atrevimiento del siempre intrigante extremo francs.

Ocurrieron unas cuantas cosas antes de ese destello con el que se lleg al descanso. Por ejemplo, que Sal, en el da de su 26 cumpleaos, desempolv esa zurda de las grandes ocasiones para hacer volar hasta la escuadra a Ter Stegen. O que Marcos Llorente, con su herclea figura, dejase tiritando el larguero del Barcelona, tras un obsequio de esos que acostumbra Correa. El Barcelona meci el baln con paciencia y, a veces, como una simple rutina iniciada en la medular por Pjanic y De Jong.

Porque el Atltico nunca pareci tener prisa por llegar. Simplemente, sin renunciar a nada, esper su momento, con Koke desatado y Joao Flix dirigiendo con precisin las operaciones. Messi, con ritmo cansino, muy lejos de aquellos das en los que atemorizaba a uno de sus rivales favoritos, se present de golpe en el rea de Oblak. Alba lo detect y l, casi por inercia, desenfund su zurda para calentar al meta esloveno. Y mientras, Ter Stegen, no dejaba de dar voces en perfecto espaol, para mantener ordenados a sus compaeros. A l, sin embargo, nadie le pudo advertir de las intenciones de Carrasco, en ese letal contragolpe que lo empez a cambiar todo.

Travesa a ninguna parte

Y eso que el Bara, vestido con los colores de la senyera, no renunci a mantener intacto ese clsico relato desde la llegada de Simeone. La cabeza de Lenglet pudo haber sido una solucin, pero Oblak sofoc la amenaza como suele. O la zurda del inquieto Dembl, que ya saba lo que era marcar en el Metropolitano. En todos esos destellos, a su ritmo, sin prisa, andaba Messi, porque una gota del argentino sigue siendo un torrente.

En su travesa a ninguna parte, el Bara perdi a Piqu, quien sabe hasta cuando. Correa cay sobre su rodilla derecha y la zaga de Koeman se resinti. El Atltico visualiz las grietas y se asom por el rea rival en busca de ese anhelado punto final. Con una mirada, Simeone reclam a Diego Costa y ambos ya saban lo que eso quera decir: haba que rematar la faena cuanto antes.

Messi, presionado por Lemar y Hermoso.
Messi, presionado por Lemar y Hermoso.

Por el camino, el corazn rojiblanco se estremeci en alguna que otra ocasin. Porque cada parpadeo de Messi o cada embestida, por pequea que fuera, que lo fueron, podra haber emborronado ese bonito y anhelado lienzo que ya tiene en su pinacoteca el Atltico de Simeone.

El Bara no fue nada del otro mundo, pero es el Bara y eso basta. Los chicos del Cholo acabaron con los dientes rechinando. Seguro que a Luis Surez, confinado en su casa por el Covid, se le escap una media sonrisa. Al fin y al cabo, en el ftbol, como reza el clebre tango, se trata de volver.

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