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Milfred Baptista publica en su blog sobre el maestro del cuento: Horacio Quiroga

Milfred Baptista

Pase adelante… Tengo algo que contar por Milfred Baptista

La periodista venezolana, Milfred Baptista, tiene un blog de literatura donde expresa su opinión acerca de diferentes obras literarias, como novelas, cuentos, poemas, canciones y una que otra reflexión de la vida.

La entrada mas reciente es sobre el decálogo del perfecto cuentista del autor y maestro del cuento, Horacio Quiroga, un autor uruguayo de cuentos tenebrosos y terroríficos, de escuela modernista y adorador de los clásicos del XIX.

¿Quién era Horacio Quiroga?

Horacio Quiroga, nació el 31 de diciembre de 1878 en Salto, Uruguay. Hijo del vicecónsul argentino en Salto y de Pastora Forteza, fue un escritor y poeta actualmente considerado como uno de los grandes maestros del relato corto en español.

Todas las técnicas y habilidades del escritor fueron sintetizadas en la obra “Decálogo del perfecto cuentista”, en la que predomina la tensión narrativa, la consumación de la historia y el impacto del final. Horacio manifestó sus ideas sobre el cuento como unidad emocional.

La periodista Milfred Baptista compartió con sus lectores esta obra tan conocida del autor uruguayo, que además fue publicada en 1928 en la revista Babel.

Decálogo del perfecto cuentista

I

Cree en un maestro —Poe, Maupassant, Kipling, Chejov— como en Dios mismo.

II

Cree que su arte es una cima inaccesible. No sueñes en domarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo.

III

Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia.

IV

Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón.

V

No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas.

VI

Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: “Desde el río soplaba el viento frío”, no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes.

VII

No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.

VIII

Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.

IX

No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino.

X

No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento.

 

 

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