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Por qu la gestin del tiempo puede solucionar los grandes males de la humanidad

Por qu la gestin del tiempo puede solucionar los grandes males de la humanidad


Puede haber algo ms loco que estar condenado a matar el tiempo… atrapado en el tiempo? Quin no se acuerda del mtico Sombrerero de Alicia en el Pas de las Maravillas, ese personaje castigado a vivir eternamente la hora del t. La locura, segn Lewis Carroll. Nada que ver con el Conejo Blanco, cuya responsabilidad le hace ir siempre corriendo a todas partes. No se sabe muy bien a dnde quiere llegar, pero mira insistentemente el reloj porque se le hace tarde. Como nosotros.
Ya lo dijo el

socilogo Hartmut Rosa:

vivimos sometidos por el tiempo, alienados por el reloj en un mundo en proceso de aceleracin

. Una especie de tirana del tiempo, un rgimen temporal del que no podemos huir. “Es como si operara una violencia simblica, por emplear un concepto sociolgico acuado por Bourdieu, que hace que creas que dispones de tiempo, pero en realidad tu tiempo es de otros, es de un sistema que te valora si te entregas plenamente”, resume

Alcia Villar

, profesora del departamento de Sociologa y Antropologa Social en la Universitat de Valncia.
Pero… y si paramos?

Y, la clave, podemos realmente parar?

Entonces llega 2020 y un virus obliga por primera vez en nuestras vidas a dejar todo en suspenso. Con el tiempo detenido en esos meses de confinamiento en los que nos encerramos en nuestras casas. Si algo ha hecho la pandemia es colocarnos frente al espejo para mostrarnos que, efectivamente,

frenar en seco tiene un coste

(y no es necesario ponerse a explicar aqu el hundimiento de la economa, por ejemplo).
La paradoja es, sin embargo, que

ser la desaceleracin la que seguramente nos pueda salvar como humanidad

. Ms preguntas: Y si la solucin a los grandes retos que tenemos pendientes como sociedad pasan precisamente por un cambio en la gestin del tiempo?
No es ninguna quimera, como seala el ambientlogo y doctor en Biodiversidad

Andreu Escriv

. “Lo ms transformador es luchar por nuestro tiempo”, responde ante el dilema de cmo actuar frente al cambio climtico, sin duda, uno de los grandes problemas de nuestra era al que nos enfrentamos como especie. Porque tener ms o menos tiempo condiciona nuestro modo de vida. Dicho de otro modo,

“el tiempo est en el ncleo de buena parte de los comportamientos insostenibles”

. La falta de tiempo, ms bien.
Segn Escriv,

“una cebolla envuelta en plstico solo tiene sentido si pensamos que no tenemos tiempo”

. “Si tuvisemos ms tiempo, nos podramos plantear coger el tren en vez del avin para viajar a Europa. Es posible, pero hace falta tiempo”, insiste. Es como cuando cogemos el coche porque sabemos que en el fondo llegaremos antes que si optamos por el transporte pblico o por ir andando.
Esto nos lleva inevitablemente a la siguiente cuestin:

Trabajar menos para tener ms tiempo?

La pregunta es pertinente, y as la plantea el

Autonomy Institute

en un informe de 2019:

The shorter working week

(la semana laboral ms corta). El documento de este centro de investigacin britnico defiende que trabajar menos horas presenta ventajas desde un punto de vista medioambiental. O, por ejemplo, ir a la oficina menos das a la semana.

Es un mito hablar de tiempo de calidad para educar. Antes que calidad necesitamos tiempo. Hace falta tiempo

Laura Baena, club de Malasmadres

De hecho,

el debate sobre la semana laboral de cuatro das lleva tiempo presente

. En este sentido, el citado documento afirma que “una reduccin en el nmero de desplazamientos -y en el nmero de viajes en coche- rebajara los niveles de contaminacin del aire local”. Es ms, al aumentar en paralelo el tiempo fuera del trabajo, el consumidor podr orientarse hacia “actividades bajas en carbono”, como el ejercicio o la socializacin.
Por otro lado, apunta el informe, puede ser una “oportunidad para abordar las desigualdades en el trabajo no remunerado”, cuestin que afecta sobre todo a las mujeres, que cargan generalmente con estas tareas.

La conciliacin de la vida familiar y laboral, de hecho, es otro de los grandes retos pendientes

. Y depende tambin, cmo no, de nuestros horarios.

Laura Baena

es la fundadora del

Club de Malasmadres

. Esta creativa publicitaria que ha hecho de su defensa de la conciliacin casi un modo de vida (y trabajo), mete el dedo en la llaga:

“Es un mito hablar de tiempo de calidad para educar. Antes que calidad necesitamos tiempo. Hace falta tiempo”

. Para esta empresaria, “la centralidad del uso del tiempo en el trabajo es lo que acaba provocando la expulsin de la mujer del mercado laboral”. “Llega la maternidad y se destapan los roles de gnero”, critica. El tiempo que requieren los cuidados -a los que se entregan de forma mayoritariamente las mujeres- las acaba borrando a ellas del mapa laboral.
El Club de Malasmadres reivindica por tanto incentivos fiscales para las pymes que implanten la jornada continua con flexibilidad laboral. “Hay que europeizar los horarios”, clama Baena, “porque al final los horarios escolares se tienen que adaptar a los infernales del mercado laboral, alargndose con actividades extraescolares”.
Coincide con ella

Adrin Todol

, profesor e investigador en Derecho del Trabajo en la Universitat de Valncia, pues apunta que la dificultad de racionalizar los horarios tiene mucho que ver con un “tema cultural”. Por entendernos, somos sociables y no de comidas precisamente frugales, lo que nos lleva a alargarlas e, incluso, a aprovecharlas para reuniones de trabajo.
Segn este experto, “la cultura no cambia sin un empuje de verdad, solo con recomendaciones de la Administracin; debe haber una actitud proactiva por parte de la Administracin pblica que no ha habido”.

Cmo se va a pedir al sector privado que cambie sus horarios si no cambian antes los de los colegios?

En este sentido, el Gobierno valenciano ha puesto sobre la mesa el debate de la semana laboral de cuatro das. Una “provocacin”, como reconoce en el fondo el secretario autonmico de Empleo,

Enric Nomdedu

, para abordar el tema de la reduccin del tiempo de trabajo “en funcin de las necesidades de cada sector”.

“La jornada de 40 horas semanales no se ha cambiado en un siglo a pesar del avance tecnolgico

“, resume el alto cargo, que aboga por subvencionar a las empresas que se adentren en el camino de la racionalizacin horaria. Con ayudas directas a las compaas que rebajen el nmero de horas de sus trabajadores y, en consecuencia, tengan que realizar nuevas contrataciones, o sufragando parte del sueldo al trabajador que vea reducido su horario (para que no tenga una merma econmica).
Aparte de la cuestin medioambiental o de la conciliacin, Nomdedu se fija en otro de esos retos que asoman en el horizonte:

la automatizacin de muchos puestos de trabajo

. Es decir, con la llegada de los robots y los algoritmos al mercado laboral, muchos puestos estn en riesgo de desaparecer. Es en este contexto donde se plantea un reparto del trabajo mediante la reduccin de la jornada laboral.
La consultora PwC estim que

un 34% de los puestos de trabajo en Espaa estn en riesgo alto de ser automatizados de aqu a 2030

. Como explica el economista y profesor en ESIC

Fernando Castell

, la conocida como cuarta revolucin industrial presenta una novedad importante respecto a las anteriores, y que tiene que ver justamente con la irrupcin de la inteligencia artificial. Si el conductor de un coche de caballos pudo reconvertirse al chfer o el taxista de hoy, la cruda realidad es que no tendra nada que hacer con un coche autnomo que no precisa de conductor. De este riesgo real hablamos.
“No todas las profesiones tendrn una traslacin a ese escenario de automatizacin”, opina Castell. “Es cierto que puede crearse ms empleo que el que se destruya, pero ser en todo caso de alta cualificacin y el que se sustituir ser el repetitivo”. Los trabajos manuales que pervivan sern los peor pagados, con lo que “se agrandar la brecha entre salarios muy altos y muy bajos”. Por tanto, insiste este economista, “un trabajador deber ser capaz de sobrevivir en esta adversidad”. Y la educacin ser clave:

“El reto es adaptar el sistema educativo para aprovechar esta disrupcin”

, en palabras de Castell. Otro reto.
Es lo que se conoce como el reskilling o “el aprendizaje de nuevas habilidades y conocimientos que capacitan a una persona para hacer un trabajo diferente al que vena haciendo hasta el momento”, segn la definicin del

Future for Work Institute

. Segn el cofundador de este observatorio,

Jordi Serrano

, “habr que formar a toda esta gente cuyo trabajo dejar de tener sentido con la automatizacin”.
“La vida dividida en tres etapas en las que estudiabas en el colegio, trabajabas y te jubilabas ya no sirve, porque ya no hay un trabajo para toda la vida”, afirma Serrano. Por eso ahora “necesitamos formarnos… durante toda la vida”. El famoso

lifelong learning

, en definitiva.

El aprendizaje a lo largo de la vida… para el que tambin necesitamos tiempo

, tal y como subraya Serrano.
Desde ese punto de vista, trabajar menos horas sigue teniendo sentido, aunque “el debate est en qu pasa entonces con la

productividad

“. En palabras de Serrano, “si trabajas el doble no innovars el doble, sino seguramente todo lo contrario”. De ah que, de entrada, “reducir el tiempo de trabajo sin perder productividad puede ser factible en empresas muy innovadoras”.
Esto vale para todas las empresas? No, responde Serrano, lo cual no significa que no sea interesante probar experimentos como el de los cuatro das a la semana. “No tenemos evidencia cientfica de cmo funcionara. Probemos”.

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