Política

Racismo | Marcha del Millón de Hombres: Su impacto en Europa – El Salto

Racismo | Marcha del Millón de Hombres: Su impacto en Europa - El Salto


El pasado 16 de octubre se celebró el 25º aniversario de la Marcha del Millón de Hombres convocada en 1995 en  Washington DC por el Ministro Louis Farrakhan. Apoyada y seguida por el conjunto de las organizaciones de la comunidad negra, la acción fue inmortalizada en el cine por Spike Lee con Osi Davis y música de Michael Jackson, Stevie Wonder y otros. Fue una concentración política sin precedentes en la historia, en los alrededores del National Mall. En ella y ante un aforo abarrotado y entusiasta, Farrakhan dibujó las líneas maestras del rumbo político que seguirían países como España. Así como de los antecedentes que han llevado a la presente crisis política e institucional, teniendo un papel fundamental en defensa de la ruptura con el régimen neocolonial y la lucha por la libertad política colectiva.

MARCÓ NUESTRAS VIDAS

La marcha marcó nuestras vidas. Fue un día muy especial de mucha inspiración y acción politica muy importante para comprender el contexto social que había sobre los negros en la Europa de hace 25 años. Aunque algunos de nosotros éramos muy jóvenes, para los que tuvimos el honor y la inmensa suerte de estar allí, aquella mañana cambió la narrativa politica de la integración. Su momento, vivencias, el antes, el después, el durante, y la experiencia.

¿Qué significa este 16 de octubre? Dos décadas y media después sigue siendo una cita con mucho simbolismo. La decisión la tomó la gente, sin el apoyo y la adhesión de la comunidad, Farrakhan nunca lo hubiera podido hacer. Fueron las personas negras, hartas de ser brutalizadas por la policía, las que jugaron el rol más importante. Clase trabajadora negra, curreles, no la clase política.

Fueron las personas negras, hartas de ser brutalizadas por la policía, las que jugaron el rol más importante

Hace 25 años teníamos 21 años y hay algo de paradoja con tintes mitológicos porque ahora tenemos la capacidad de identificar en nosotras mismas ese mito, vale la pena intentar sacar a la luz aspectos que han permanecido opacos. Viendo “la fuerza” de Black Lives Matter, más como concepto que como vehículo político, vemos que fue la Marcha del Millón de Hombres la que inició el histórico cambio de narrativa que se escenifica hoy, en el movimiento negro, cada vez que los jueces o un jurado blanco, absuelven a un policía blanco que mató a un negro desarmado delante de sus hijos o esposa.

CONTEXTO

La marcha se configuró como un mito poderoso y alternativo a los viejos mitos que regresaron con el fin de la historia y la guerra fría. Las mismas oligarquías que “secuestraron” la democracia, utilizando la “ciudadanía” regresan hoy con más de lo mismo: hacer América grande insinuando que las vidas negras no importan. En cambio, la marcha se presentó como un hito donde los esclavos, finalmente recuperaron su historicidad, cuyas vidas importaban principalmente a ellos, es decir, una propia subjetividad que no surge sola. Había un contexto previo como fue el quinto centenario, donde España excluyó a los negros al calificarlo como: “encuentro entre dos mundos”.

El juicio de OJ Simpson, la paliza de Rodney King, la derrota del apartheid por Mama Winnie Mandikizela que marcó la excarcelación de Nelson Mandela, la caída de Mobutu en Zaire, la depreciación del Franco CFA con el masivo empobrecimiento de los pueblos africanos cuya consecuencia fueron las pateras y emigración. Ese era el contexto. Otro antecedente en clave hispana fue el genocidio que los diferentes gobiernos y las guerrillas practicaron sobre la población negra en Colombia para evitar la aplicación de la Ley 70 en torno a las reparación de las comunidades negras.

GEOPOLÍTICA

La marcha condicionó y determinó la radicalidad posterior de la conferencia de reparación de Durban 2001 de la que EEUU tuvo que retirarse al ser considerada la esclavitud como crimen de lesa humanidad. Ayudó a los negros a salir geopolíticamente del siglo XX. Su impacto en Europa fue decisivo, quizás las jóvenes afros, ni siquiera han oído hablar de ello y no comprendan su dimensión a la ahora de formular el concepto de comunidad política frente a una ciudadanía que les sigue matando y niega.

Parece sorprendente que hace 25 años sin facebook ni instagram consiguiéramos reunir a casi dos millones de africanos: fue muy impactante ver esa praxis de movilización, unidad y reconciliación política

Parece sorprendente que hace 25 años sin facebook ni instagram consiguiéramos reunir a casi dos millones de africanos: fue muy impactante ver esa praxis de movilización, unidad y reconciliación política que con todas las redes sociales a su servicio, las generaciones actuales jamás conseguirán.

El acto fue impactante e interclasista, como dos diadas de Catalunya juntas pero sin el apoyo institucional. Estábamos juntos comunistas, cineastas, parados, profesionales, sindicalistas, panafricanistas, académicos, anarquistas, musulmanes, deportistas, ecologistas, afrojipis, judíos, cristianos, rastafari, ateos, feministas y veteranas en la lucha como Rosa Park o la poetisa Maya Ángelou. A Million Man March introdujo a los africanos en el siglo 21 y creó una subjetividad o conciencia de mayoría que afectó a lugares como Brasil, Colombia o Cuba donde los negros son mayoría pero siguen bajo la negación democrática del poder político.

JESSE JACKSON

El famoso activista Jesse Jackson y la mayoría de los congresistas negros asistieron. Reverendo Willie F. Wilson, el obispo H. H. Brookins, Dr. Cornel West, el hijo del reverendo, Martin Luther King III, Reverendo Jeremiah Wright, Maulana Karenga y el Senador Adelbert Bryan de las islas Vírgenes. La principal organización negra del país, la NAACP, se abstuvo oficialmente de participar, pero casi todos sus dirigentes estuvieron con el responsable de la planificación de la marcha, Benjamín Chavis. Obviamente la marcha fue rechazada por el stablishment blanco de uno y otro lado del charco. El presidente Clinton afirmó en alusión a la marcha:

“Sabemos que la división continúa y tenemos mucho trabajo duro que hacer y creo que es correcto que un millón de hombres se levanten por un propósito de responsabilidad personal pero no puede ser correcto que un millón puedan seguir un mensaje erróneo y lleno de división”.

ESCLAVITUD

Cada vez que un negro, y más una mujer trata de salir de la imagen de esclava, prostituta, cuidadora o limpiadora o el papel de payasa o de entretenimiento al amo que durante siglos le fue asignado, automáticamente asusta a blancos y negros, porque crea una imagen positiva para la comunidad africana. Y esto nada tiene que ver con la izquierda o derecha.

Hemos de entender que toda la maquinaria del poder blanco está dirigida, organizada y pensada para evitar por cualquier medio la cohesión negra. Son muchos los negros que no llegan para cambiar nada o defender una pedagogía o epistemología afrocentrada sino para corroborar la lógica del amo: Eddy Murphy, Bill Cosby, Michel Jordan, Rita Bosaho o raperos que usan la radio pública para repetir las mismas pendejadas que los blancos quieren oír pero nunca para que el olor de la opresión negra asome por las ondas y cuando sucede es siempre desde una narrativa muy controlada como ocurrió en el homenaje a Jota Mayúscula. Cualquier otra alternativa es acabar como Craig Hodges en un cubo de basura de la NBA. ¿Qué significa esto? Significa que si la Marcha del Million asustó al poder blanco y sus negritos, fue por que creó una imagen positiva en, desde y para los africanos.

OJ SIMPSON

La imagen que los medios españoles —El Mundo, Tele 5, El País, Egin, La Vanguardia—, presentaron de la marcha, tiene que ver con cómo esos mismos medios presentan cotidianamente a los negros en España, lo que determina mucho el sentimiento, las expectativas sociales y el sentido de pertenencia que los propios negros desarrollan sobre sí mismos. Recuerdo que el periodista Carlos Fresneda. entonces corresponsal de El Mundo en Nueva York llamó a Farrakhan en la portada “el mesías de la ira”.

Por su parte, Antonio Caño, entonces corresponsal del diario de Cebrián y Polanco en Washington, era más catastrofista: presentaba la marcha como un signo del fomento del odio y la división racial por los ecos del juicio contra O. J. Simpson. Trató de reducir la participación de la Marcha del millón a 600.000 personas, comparándola con la del célebre discurso “I have a dream”. Después acusó a Farrakhan de haber llamado “chupasangres” a los asiáticos, latinos y judíos blancos.

A pesar de que el activista Jesse Jackson y la mayoría de los parlamentarios negros asistieron, Antonio Caño insistía en señalar la división entre la comunidad negra como si los blancos no estuvieran divididos: “La marcha ha puesto también de manifiesto una fuerte lucha por el liderazgo dentro de la comunidad negra.” Hizo una caricatura del convocante a quién presentó como un machista, racista y extremista negro lleno de odio. “Algunos de los dirigentes tradicionales, académicos y activistas sociales han lamentado el hecho de que esta manifestación histórica haya sido convocada por el presidente de la Nación del Islam”, afirmó.

BONIFACIO ONDO EDU

Antonio Caño expresaba la pena que sentía por aquellos maravillosos años en que Carrero Blanco eligió a Bonifacio Ondo Edu y Castiella a Atanasio Ndong para gobernar Guinea Ecuatorial y éste fue electoralmente aplastado por Macias Nguema. Porque la gente, aunque no haya pisado Harvard o Yale como Barak Obama, no es estúpida. Qué tiempos aquellos en que los blancos decidían quien era un buen líder negro o experto panafricanista.

Ante la llegada de “una turba de esclavos” el amo huyó de la casa grande y de la plantación. El presidente Clinton se marchó a Texas y Collin Powell  rehusó acudir 

Ante la llegada de “una turba de esclavos” el amo huyó de la casa grande y de la plantación. El presidente Clinton se marchó a Texas y Collin Powell que había sido invitado, rehusó aduciendo compromiso para promoción de su libro. ¿Que mejor lugar que ese para promocionar un libro? En su mesa de debate Ana Rosa Quintana que ha vivido en EEUU —por supuesto, no en el Bronx ni Harlem— dijo en alusión a Farrakhan: “no le conozco pero me suena que está tan lleno de odio que quiere matar a todos los blancos”.

Este era y sigue siendo el formato de los medios blancos ante cualquier movimiento negro independiente. Los más objetivos fueron medios cristianos de base como la revista Utopía, el extinto Egin, el informe electrónico del movimiento humanista, en cierta medida Carmelo Encinas entonces en la Cadena Ser y el maestro Ramón Miravitlles en las ondas de comradio .

INTEGRACIÓN

Esta imagen reaccionaria de los negros y la marcha caló en la mayoría blanca europea, que en racismo no tiene nada que envidiar a EEUU o Sudáfrica, simplemente Europa no permite que las ideas, estadísticas, sentimientos o argumentos de los negros se expresen fuera del determinismo que la conferencia de Berlin de 1885 dictaminó, mostrando así los límites del paradigma de la integración como horizonte civilizatorio.

Tras el éxito de la marcha, el gobierno de Tony Blair prohibió a Farrakhan viajar al Reino Unido, argumentando un temor infundado de que su presencia pudiera provocar desórdenes públicos. Es la misma estratagema que Napoleón usó contra Toussaint Louverture. Es muy importante anotar que no fue Margaret Thacher, ni John Major, ni Le Pen, la derecha odiada por las jipis, sino un progre de nombre Tony Blair. Un político británico blanquito de izquierdas que entonces era primer ministro y líder del antiguo partido laborista inglés, que como algunos de por aquí también procedía de la academia. En los meses siguientes viajé por comunidades africanas de Europa y pude constatar que esta represalia neocolonial despertó una enorme popularidad del líder de la Nación del Islam entre los 21 millones de afroeuropeos.

CLAVE POLITICA

A Million Man March produjo una nueva identidad política y espiritual afro global, desplazando nuestro imaginario,  en el mejor de los casos hizo pedazos el espejismo del sueño americano de Martin Luther King. Los negros comenzaron a internalizar su realidad desde la necesidad del Black Power y contra la subjetividad con la que los medios pretenden seguir representándonos. No fue una asamblea para cantar We Shall over come sino para mostrar al mundo la “indignación”, que no creció ni fue alimentada por el odio sino por el amor propio del que habló la Dra Dorothy I. Height y hoy repite, con menos éxito, el Black Lives Matter.



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