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Universidad | Incomprensión entre el alumnado de la UCM ante los exámenes de septiembre: “No entendemos por qué nos obligan a ir” – El Salto

Universidad | Incomprensión entre el alumnado de la UCM ante los exámenes de septiembre: “No entendemos por qué nos obligan a ir” - El Salto


Un cielo de dudas se cierne sobre los estudiantes de aquellas universidades que, durante la primera quincena de septiembre, se examinarán de las recuperaciones del curso pasado. Tras haber superado con estragos la teledocencia en su segundo cuatrimestre, ahora no entienden por qué se les obliga a ir a sus centros académicos con el riesgo que supone una movilidad que, en muchos casos, les obliga a viajar de una comunidad a otra. Así sucede en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), a la que acuden hasta 75.000 estudiantes y en la que hasta 17 facultades han decidido no cancelar las convocatorias presenciales ante la estupefacción del alumnado, ya que la decisión se traduce en que millares de estudiantes tengan que acudir a sus aulas para examinarse los primeros días de septiembre.

La institución académica, centrada en los protocolos implantados de cara al nuevo curso, apenas resuelve las dudas de aquellos que se sienten en la encrucijada de presentarse al examen de recuperación o poner su salud en riesgo. Luis, estudiante de tercero de Derecho en la Universidad madrileña, es de Gran Canaria y tiene 24 años. Le parece una “locura” que la UCM obligue a la presencialidad dado el alto índice de alumnado que no vive en la capital y después de haber superado todos los exámenes del segundo cuatrimestre de forma telemática: “Hasta finales de agosto pensamos que iba a ser online por todos los positivos que está habiendo en Madrid, pero al final aseguraron la presencialidad. Ya no es tanto por hacer el examen en esas condiciones y nerviosismo, sino todo lo que conlleva, como el trayecto en el transporte público y posibles aglomeraciones en la entrada”, expone. “De forma indirecta nos exponen a un peligro importante cuando podrían evitarlo utilizando la misma aplicación que idearon para mayo y que apenas dio problemas”.

Su caso es algo más sangrante ya que uno de sus familiares directos ha dado positivo por coronavirus, así que él está guardando cuarentena en su ciudad natal. Con un examen el primer día de septiembre, Luis tiene que elegir entre saltarse la cuarentena o acudir a la prueba escrita. “Me dijeron que seguramente fuera asintomático y que en los próximos días vendría un rastreador a tomarme algunos datos y mi médico de cabecera seguiría con el seguimiento, pero realmente no me han hecho la prueba y yo no tengo ningún documento que justifique que no puedo acudir al examen por razones sanitarias”, agrega el estudiante. 

Aprobar o saltarse la cuarentena

Esta tesitura obliga a Luis a escribir a todos los profesores que puede para pedir información, así como a las direcciones de correo institucionales de su Facultad, aunque la mayoría le reenvía un mensaje prescrito comentando que el titular de esa cuenta de correo se encuentra de vacaciones y no volverá a estar operativo hasta el 1 de septiembre, cuando él se examina. Así lleva más de tres días, sin saber siquiera si debe comprar el billete de avión que le lleve hasta Madrid. “No tengo ni idea de qué hacer si no me contestan. Si voy puedo contagiarme y contagiar, y si no voy seguramente suspenda. Todo será en función de lo que me diga mi médico de cabecera, aunque yo creo que me recomendará seguir con la cuarentena”, explica el joven. 

La UCM, que no ha respondido a ninguno de los requerimientos de este medio, tampoco ha ofrecido ninguna alternativa segura de evaluación para los alumnos que se encuentren en la misma situación que Luis: “La Universidad nos dice que si tenemos síntomas o contacto con positivos no vayamos, pero eso habrá que justificarlo de alguna forma y en ningún lado se recoge qué procedimiento hay que seguir para respetar la cuarentena, que no es otra cosa que la salud, y a la vez no perder la convocatoria extraordinaria. Además, si me aceptan no ir, tampoco sé cómo me examinarán”, desarrolla el afectado.

Una estudiante de la UCM que pertenece a un grupo de riesgo debido a hepatitis autoinmune no entiende por qué se tiene que desplazar hasta la facultad para llevar a cabo una prueba que podría realizar de forma telemática

Describe su situación como de “incertidumbre total” y asegura sentir cierto “miedo” por si finalmente se tiene que desplazar a Madrid en un momento en el que la capital vuelve a convertirse en el epicentro de la pandemia. Una de sus compañeras, que prefiere guardar el anonimato por miedo a represalias, también se encuentra en un punto algo sensible. Perteneciendo a un grupo de riesgo debido a una hepatitis autoinmune diagnosticada desde hace un año, la estudiante no entiende por qué se tiene que desplazar hasta la facultad para llevar a cabo una prueba que podría realizar de forma telemática. 

La Universidad no responde a los estudiantes

Ella, que vive en Aranjuez, también se queja de la poca información suministrada al alumnado desde el Decanato de su Facultad: “En junio nos dijeron que existía un protocolo ideado para septiembre en el que los exámenes serían presenciales dependiendo de la situación. Por eso, teniendo en cuenta el elevado número de contagios diario y que en algunos exámenes extraordinarios podemos juntarnos más de cien personas en el aula sin poder dejar una silla libre entre nosotros, la mayoría pensamos que se acabarían haciendo online”.

La experiencia de esta estudiante de tercer año de Derecho le hace sentir cierto temor por lo que puede suceder antes y después de la prueba: “Se suelen generar aglomeraciones en la puerta del aula hasta que te llaman por tu nombre y apellido para que pases, y en el 90 por ciento de las ocasiones no entramos todos así que en las dos primeras filas de pupitres ni siquiera está la separación que no llega al metro y medio pero que normalmente dejan libre para que no copiemos”. Dadas sus circunstancias, no le queda otra que escribir correos a los profesores con los que se examina comentándoles la situación con la idea de encontrar alguna solución, aunque sabe que a algunos de sus compañeros el Vicerrectorado lleva una semana sin contestar sus mensajes.

“Pensé que cambiarían de opinión, pero ahora que tengo que decidir entre poner en peligro mi salud e ir al examen me he dado cuenta de que lo único que les importa es que no copiemos”

“Pensé que cambiarían de opinión, pero ahora que tengo que decidir entre poner en peligro mi salud e ir al examen me he dado cuenta de que lo único que les importa es que no copiemos. En mayo quisieron que conectásemos las cámaras para controlar que no copiábamos y ajustaron muchísimo el tiempo; parece que es lo único que les preocupa”, remarca la estudiante de la UCM que no se olvida de soltar la pregunta del millón: “Si hace dos meses hemos podido hacer exámenes a través de una plataforma que confeccionaron a propósito para la ocasión y seguramente hayan perfeccionado, ¿por qué ahora no podemos hacerlo igual?”.

Las decisiones dejan de lado al alumnado

Arturo Guilarte, miembro del Consejo de Gobierno de la UCM y militante en el Frente de Estudiantes, explica por qué el problema se retrotrae hasta los primeros días de la pandemia: “En marzo cada facultad decidió si quería mantener julio o septiembre y muchos decanatos se decantaron por septiembre porque pensaron que la situación habría mejorado. Han sido ellos los que han presionado mucho para tener presencialidad”. Él mismo confirma la opinión de sus compañeros al alegar que lo único constante ha sido cómo la UCM ha ignorado al alumnado en la toma de decisiones y la falta de información, parafraseando sus propios términos.

“El estudiantado se queja de que las decisiones se impongan en contra de sus preferencias, sin escucharles; un problema que viene arrastrando la UCM en cuanto a la relación con sus alumnos, que es bastante caótica”, relata el representante estudiantil. Además, cuando se han mandado correos para pedir más información o sustituir los exámenes por algún trabajo práctico, la respuesta suele ser un no rotundo y a veces en un tono despectivo, tal y como asegura Guilarte.

“En marzo cada facultad decidió si quería mantener julio o septiembre y muchos decanatos se decantaron por septiembre porque pensaron que la situación habría mejorado. Han sido ellos los que han presionado mucho para tener presencialidad”

Por otra parte, así se refiere el delegado estudiantil a la posibilidad de copiar si el examen no es presencial: “En una situación como la actual es ridículo. Seguir teniendo miedo de que se pueda copiar significa incentivar la desconfianza en los estudiantes. La universidad española está muy centrada en mantener la examinación como el método central para la evaluación del alumnado, pero pretenden mantener algo que no saben ni siquiera cómo reinventar en estas condiciones, además de que existen diferentes pruebas para garantizar el nivel de implicación de los estudiantes en una asignatura en lugar de insistir tanto en la presencialidad”.

Guilarte opina que sí que existen medios para la no presencialidad, como la aplicación elaborada en mayo por la propia UCM, pero hay demasiada desconfianza porque “el profesor mantiene esa mentalidad de que es el propietario del aula y puede hacer lo que le dé la gana”. Por ahora, el estudiantado tan solo tiene a su alcance algunos correos electrónicos en los que se les asegura la garantía de las medidas de seguridad. Ante ello, el integrante del Frente de Estudiantes apostilla: “Todavía no podemos decir nada porque no hemos visto cómo evolucionará con los primeros exámenes el día 1 de septiembre, pero nosotros conocemos el tamaño de las aulas y su acondicionamiento, lo que nos lleva a pensar que no existen apenas garantías”. 

Las medidas de seguridad llegan tarde en Elche

Un Ministro de Universidades desaparecido durante el verano ha hecho que la incertidumbre se apropie de la mayoría de los centros académicos. Varios de ellos han reculado en su idea de la presencialidad en los exámenes de septiembre, aunque no ha sido el caso de la Universidad Miguel Hernández, en Elche. María Teresa Valero, delegada general de estudiantes en dicha Universidad, afirma que no ven ningún impedimento en que los exámenes sean presenciales después de que les aseguraran que se respetaría la distancia de seguridad y se ofrecerían mascarillas a quien lo necesitara. 

“Que nos comunicaran las medidas de seguridad apenas una semana antes del inicio de los exámenes ha provocado una gran incertidumbre entre el alumnado”

Preguntada por el problema que aflige a Luis, el estudiante de la UCM, Valero asegura que “cuando una persona tiene que mantener cuarentena debe decirlo al profesor, y ese examen se le atrasará hasta que pueda ir a clase”, aunque desconoce la forma en que se tendrá que justificar que hayan ordenado al estudiante estar en cuarentena. En su caso, cerca de un millar de estudiantes desfilarán por las diferentes facultades de la Universidad ilicitana que, por ahora, no ha presentado ningún problema en cuanto a movimientos de sus estudiantes intercomunitarios.

“Que nos comunicaran las medidas de seguridad apenas una semana antes del inicio de los exámenes ha provocado una gran incertidumbre entre el alumnado. El hecho de recibir esas noticias con tan poca antelación ha generado un poco de agobio, además de que nos hacen desconfiar de la Universidad porque una cosa tan importante la han dejado para el final”, concluye esta estudiante de Ingeniería agroalimentaria y agroambiental.



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