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Vivir en la calle ms cara de Madrid y pasar fro

Vivir en la calle ms cara de Madrid y pasar fro


Contrastes: Madrid, pleno invierno. X se despierta con un fro que hiela sus huesos. Mira a su alrededor y la gente pasa por Goya con sus abrigos, bufandas y dems prendas que protegen de la espesa humedad. X se mira de arriba a abajo: cartones, prendas desgastadas, escaso cobijo… cada da un infierno, mucho ms en invierno; Barcelona, mismo tiempo. Y salta de la cama a prepararse el caf. Coge una taza, se sirve un poco y pega un trago. El lquido, hirviendo, calienta su garganta. La ducha, el andar por la casa en su previa de ir al trabajo y otras actividades tendrn este mismo sello: todo clido, todo correcto.

X e Y son ficticios, pero tienen un tinte de realidad que se acenta una vez miramos los datos: 20 millones de personas viven sin hogar en Europa y cerca de 33.000 en Espaa. Unas cifras que desde Mdicos del Mundo han querido rescatar esta semana, coincidiendo con el Da Europeo de las Personas sin Hogar (23 de noviembre) y el Da Mundial (28 de noviembre), para evidenciar “los contrastes diarios que se ven en nuestras ciudades”.

Por ejemplo, en el mbito de la salud. La asociacin estima “que una persona sin hogar vive menos que otra que s tiene casa”, concretamente “20 aos”. Tambin, que “sufren cinco veces ms discapacidades que quienes tenemos casa y tienen un 50% ms de problemas de salud que la gente que vuelve cada noche a casa”. Reciben, creen desde Mdicos del Mundo, “poca atencin mdica y tarde, de modo que a menudo llegan graves al hospital”.

Los problemas continan en otros mbitos. “El 47% de las personas sin hogar han sido vctimas de actos violentos por delito de odio”, reza un comunicado, que se acenta si quien recibe el acto violento es mujer: “Las mujeres son las que tienen ms dificultades para vivir en la calle y estn mucho ms expuestas a la violencia. Han sido insultadas, timadas, vctimas de robos de lo poco que tienen y hasta en un 11,46% han sido vctimas de agresin sexual. Su salud mental se ve tambin seriamente daada con una vida tan expuesta”.

Adems, el coronavirus no se lo pone fcil a las personas sin hogar. La crisis generada por la pandemia, ponen de relieve desde la asociacin, “ha disparado el nmero de personas sin hogar y con los albergues llenos, durmiendo a la intemperie sin acceso a duchas o a servicios mnimos de higiene”. Un hecho “ms preocupante” an “sabiendo que vivir en la calle multiplica por tres la posibilidad de muerte”.

“Nunca me vine abajo”

“He estado en una infravivienda, en calle y de okupa”, cuenta Paco, de 42 aos, a EL MUNDO. Su experiencia, del 2015 al 2017, se suma al nmero de personas que han pasado tiempo en la calle pero que han conseguido, al final del difcil proceso, un hogar, un techo, cobijo. La calle fue, dice, su primera etapa. “Slo haca que subsistir”. El momento ms duro era a la hora de dormir, “cuando tienes delante los cartones”. Una situacin “que es como la imagen de la realidad”.

Otra experiencia la pas en una infravivienda, o “una obra a medio hacer”. All, ni un slo suministro, “con lo que conlleva tener que acudir a las asociaciones, etc.”. Es decir, un proceso, cuenta, “muy penoso y laborioso” que juntaba, adems, con formacin en hostelera y un trabajo en un catering. En su caso, dice, hizo “frente a todo”, incluso se inici “en el running”.

Actualmente, cobra una ayuda de Renta Garantiza da Insercin Social y se paga el alquiler de una habitacin. Eso le da para “una vida normalizada”. Dice que sigue con su formacin y ampliando el currculo, y que de la calle mantiene “alguna amistad, un par de personas”. Y, “por supuesto”, la bsqueda de empleo.

-Cmo afrontaste el hecho de vivir sin hogar? – pregunto.

-Nunca me vine abajo. No siempre di todo lo que tena que dar. Mi problema es meramente econmico y tener que compartir tanto tiempo y lugares con personas de diferente perfil al mo, con adicciones varias, enfermedades mentales, etc., no es de buen agrado, aunque siempre me han respetado como yo a ellos. Ha sido duro, pero siempre he sido yo.

Mejor, “vecinos” sin hogar

Sabiendo personalmente la situacin de las personas sin hogar, la iniciativa de Mdicos del Mundo es, en este caso y celebrando hoy sbado el Da Mundial de las Personas sin Hogar, cambiar por completo la terminologa. Es decir, cambiar la forma en que nos referimos a ellos para verlos como parte de nuestra sociedad, y no como un problema alejado e irreal “porque no son personas en medio de la nada, son nuestros vecinos y vecinas, que comparten las calles por las que caminamos”.

“Queremos vincularlos al espacio que habitan y a la gente que vive en l. Queremos cambiar la percepcin social y verlas como parte de nuestra comunidad y no fuera de ella, porque es algo esencial para comenzar a eliminar prejuicios y estereotipos“, reza el comunicado. La propuesta de Mdicos del Mundo es, por lo tanto, denominarles “vecinas y vecinos sin hogar”, para “incluirlos en la vida cotidiana”.

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